Apareció en mi camino como un regalo de la primavera, entre los tímidos rayos de un sol de finales de febrero. Herido de muerte, aún le quedaban algunas fuerzas para librar batalla, quizá la penúltima, contra esa carcoma que es la despoblación y el olvido.
Piedra y adobe se entremezclan entre balcones de forja y calles de arena. Pensamientos recién plantados en unas jardineras que parece que nadie verá. Violetas y margaritas entre las piedras que un día fueron asientos a las puertas de esas casas que siguen esperando a esos dueños que ya no volveran. Brotes verdes de vida, en un mundo que agoniza lentamente.
El cuerno suena. “El pueblo te necesita” se lee en un cartel. Aún quedan algunos valientes soñadores que están dispuestos a pelear.
Foto: Valdanzuelo (Soria).