martes, 25 de mayo de 2010

Clasificando paraisos perdidos

Cuando uno se pierde, o se encuentra, por algunos de estos lugares que primero son despoblados y luego abandonados, uno va anotando mentalmente pequeños detalles para "rumiarlos" más tarde, cuando las sensaciones no están tan a flor de piel.

No se si hay algún test que permita catalogar esos lugares, y que permita cuantificar el abandono y olvido que sufren.

Si sólo pudiese observar una cosa, miraría el estado de su iglesia (si la hay). Siempre he pensado que cuando ese edificio se derrumba es porque nadie hay que lo mantenga.

También me fijo en su cementerio, en las fechas de sus cruces, y en esas visitas que van decreciendo según van desapareciendo esos hijos pródigos.

La presencia de zarzas y malas hierbas que atacan derrumbes y borran sendas y caminos nos indican el grado de olvido que llevan padeciendo. Debemos observar además, el estado de las viviendas, su nivel de desplome, sus puertas cerradas, el grado de pillaje y de gamberradas…

La ausencia de cables del tendido eléctrico, y de depósitos de agua ayudan a hacernos una idea de cómo fue la vida domestica en los últimos años. Los aperos de labranza, las majadas y corrales, los muros de piedra que delimitan prados y huertos son otras pinceladas en ese paisaje que se borra irrediablemente ante nuestros ojos.

Otros aspectos a tener en cuenta son la accesibilidad del lugar, y la presencia de algún núcleo poblacional cercano de mayor magnitud.

Todos estos pequeños detalles van dando forma a la historia de un lugar donde ya nadie espera, aunque todos los que fueron están, paseando por sus calles, en la memoria de los que un día sintieron que ese era el paraíso perdido…

lunes, 26 de abril de 2010

"Pasan los siglos, caducan las distintas visiones de la vida, pero siempre que el hombre agudiza su conciencia descubre que el mostruo está cerca."
Augusto Monterroso

miércoles, 17 de marzo de 2010

Tiempos valiosos


Por sus calles las sombras caminan sin dejar huella, el viento aúlla en silencio y la carcoma va ganando su batalla a esos rincones donde el olvido fija su residencia habitual.
 
De vez en cuando la conciencia social se agita y algunos lugares recobran protagonismo durante unos minutos para volver al siguiente instante al cajón del olvido. No existen transfusiones eficaces de vida para esos lugares que agonizan. Mucho menos para los fallecidos que aún esperan una oración por su alma antes de que los saqueadores  les visiten intentando hacer su agosto, aunque sea invierno.
 
Todo parece condenado a reducirse a nada, a ir desmembrándose ante la mirada impasible de una sociedad con otras prioridades.  No son proyectos económicamente rentables.  El romanticismo fue una época que ya no esta en uso y no hay suficientes "locos" que quieran vivir alejados de la enjambre del asfalto.  
 

Las veredas que no se transitan acaban borrándose, la memoria se pierde con el tiempo…  un tiempo demasiado valioso que se pierde cuando miramos hacia otro lado, o simplemente cuando miramos sin ver…