miércoles, 8 de abril de 2009

Volver...

Habla el periódico estos días de porcentajes y balances entre un ayer y un ahora en el que las cuentas arrojan resultados con tintes amargos. Escriben de esta tierra fría, como la de un desierto demográfico. Y lo es, o al menos tiende a ello, con esa perdida gradual de población que parece ser complicado de remediar. Dicen que esta tierra es poco atractiva para los nativos, y quizá eso duele tanto o más como ver como la desidia y el olvido institucional arraigan en esa tierra.

Volver, esa utopía que golpea en la cabeza de la mayoría que nos fuimos esperando regresar, pero nunca encontramos ese un sitio para hacerlo. Deambulas por otros lugares, sobrevives a la rutina diaria, incluso echas (o menos lo intentas) raíces en otra tierra que no es la tuya ni sentirás tuya, pero cuando algo te trae al ahora un soplo de aire del Moncayo, o una gota de agua del Duero, o simplemente unas líneas con los latidos de esa tierra, uno vuelve a sentir el dolor de la nostalgia. También la ilusión por volver, por reemprender inversamente el camino que nos llevo lejos, por regresar a casa. Perdón, por regresar al hogar, como hijos pródigos que somos….

Foto: Velasco, otro pueblo abandonado

martes, 10 de marzo de 2009

Latidos silenciosos

Apareció en mi camino como un regalo de la primavera, entre los tímidos rayos de un sol de finales de febrero. Herido de muerte, aún le quedaban algunas fuerzas para librar batalla, quizá la penúltima, contra esa carcoma que es la despoblación y el olvido.

El río, columna vertebral, es el único que osa romper ese silencio que se cuela entre esas calles desdentadas, y las casas que se encorvan como viejecillos que avanzan apoyados en bastón,.. pero aquí no hay cayados, sino postes que apenas pueden aguantar la inercia de los años y el peso de esa nieve que pesa aunque no caiga.

Piedra y adobe se entremezclan entre balcones de forja y calles de arena. Pensamientos recién plantados en unas jardineras que parece que nadie verá. Violetas y margaritas entre las piedras que un día fueron asientos a las puertas de esas casas que siguen esperando a esos dueños que ya no volveran. Brotes verdes de vida, en un mundo que agoniza lentamente.

El cuerno suena. “El pueblo te necesita” se lee en un cartel. Aún quedan algunos valientes soñadores que están dispuestos a pelear.

Foto: Valdanzuelo (Soria).

martes, 17 de febrero de 2009

Podría

Podría entretenerme jugando al escondite entre tus recovecos, adentrándome por ese hueco que un día debió albergar una puerta o asomarme por esa ventana que hace tiempo perdió hasta el alfeizar. Podría dibujar piruetas entre sus paredes desdentadas, y sentir el frío de esas piedras sedientas de calor de hogar.

Podría susurrar tantas historias que otros han vivido en aquellos lugares y que el tiempo ha condenado al olvido, que el vértigo de que ese castigo se cumpla me carcome por dentro. Apenas si soy un vagabundo en este mundo que se precipita hasta el vacío, apenas si tengo unas pequeñas manos que no pueden detener ese torrente de agua que lucha por desaparecer entre las grietas de la era moderna…

Podría ser, o acaso soy, un testigo mudo de ese derrumbe lento e impasible, un buscador de la belleza marchita, de las ilusiones rotas, o quizá… no. Quizá ese abandono sólo es la cuota que algunos pagaron gustosamente por vivir sus sueños,.. Quizá, tal vez, podría ser…

Foto: San Asenjo (Soria)