martes, 10 de marzo de 2009

Latidos silenciosos

Apareció en mi camino como un regalo de la primavera, entre los tímidos rayos de un sol de finales de febrero. Herido de muerte, aún le quedaban algunas fuerzas para librar batalla, quizá la penúltima, contra esa carcoma que es la despoblación y el olvido.

El río, columna vertebral, es el único que osa romper ese silencio que se cuela entre esas calles desdentadas, y las casas que se encorvan como viejecillos que avanzan apoyados en bastón,.. pero aquí no hay cayados, sino postes que apenas pueden aguantar la inercia de los años y el peso de esa nieve que pesa aunque no caiga.

Piedra y adobe se entremezclan entre balcones de forja y calles de arena. Pensamientos recién plantados en unas jardineras que parece que nadie verá. Violetas y margaritas entre las piedras que un día fueron asientos a las puertas de esas casas que siguen esperando a esos dueños que ya no volveran. Brotes verdes de vida, en un mundo que agoniza lentamente.

El cuerno suena. “El pueblo te necesita” se lee en un cartel. Aún quedan algunos valientes soñadores que están dispuestos a pelear.

Foto: Valdanzuelo (Soria).

martes, 17 de febrero de 2009

Podría

Podría entretenerme jugando al escondite entre tus recovecos, adentrándome por ese hueco que un día debió albergar una puerta o asomarme por esa ventana que hace tiempo perdió hasta el alfeizar. Podría dibujar piruetas entre sus paredes desdentadas, y sentir el frío de esas piedras sedientas de calor de hogar.

Podría susurrar tantas historias que otros han vivido en aquellos lugares y que el tiempo ha condenado al olvido, que el vértigo de que ese castigo se cumpla me carcome por dentro. Apenas si soy un vagabundo en este mundo que se precipita hasta el vacío, apenas si tengo unas pequeñas manos que no pueden detener ese torrente de agua que lucha por desaparecer entre las grietas de la era moderna…

Podría ser, o acaso soy, un testigo mudo de ese derrumbe lento e impasible, un buscador de la belleza marchita, de las ilusiones rotas, o quizá… no. Quizá ese abandono sólo es la cuota que algunos pagaron gustosamente por vivir sus sueños,.. Quizá, tal vez, podría ser…

Foto: San Asenjo (Soria)

lunes, 26 de enero de 2009

Efimero

Donde ya nadie espera nació como un homenaje personal a todos esos lugares que mueren esperando que alguien los recuerde, y a todas esas personas que en algún momento de sus vidas se sienten así…

Me atraen esos lugares, perderme entre sus adobes y sus tejados encorvados. Permitir que mi mirada deambule por su calles, y no puedo dejar de imaginarme que mi vida no es muy diferente, aunque tampoco encuentre dónde están las similitudes.
Quizá es sólo una romántica nostalgia de lo que me quitaron en una parte de mi vida, lo que hace que vuelva a esos lugares que jamás pisé e incluso ni siquiera había oído hablar de ellos,... y sienta que vuelvo a casa... Quizá sólo soy una nostalgia de la vida, una lunática que busca un lugar donde sentirse ella misma, o simplemente ver y sentir que todo es efímero… también yo.